Sin Resistencia

Lilith-Stefanie-Estes-Demon

El pulso acelerado le indicaba que había vuelto a pasar. Estaba apoyada en el lavabo y las convulsiones comenzaban a apoderarse de ella. El espejo que acaba de romper reflejaba su imagen fraccionada y le devolvía una macabra sonrisa que no era suya. El charco de sangre espesa y roja que se había formado en el suelo ya había alcanzado sus pies descalzos y el olor dulzón del viscoso líquido inundaba el pequeño baño.

– Hazlo – susurró con una voz irreconocible.

No, otra vez no – negó.

Hazlo, quiero divertirme.

Un alarido de dolor surgió de sus entrañas rompiendo el silencio de la noche. La vena de su  sien  palpitaba con fuerza amenazando con romperse en cualquier momento. Necesitaba arrancarse el cerebro, callar a esa voz maldita que retumbaba en cada rincón de su mente. Cogió impulso y se golpeó con la pared de azulejos. Una enorme brecha se abrió en su frente. Se tambaleó y cayó al suelo.

– Hazlo, sabes que te gusta tanto como a mí – susurró de nuevo su extraña voz.

Impotente, dejó que sus piernas la levantaran y la dirigieran a la puerta del apartamento.

Bajó a la oscura calle. Las sombras bañaban cada rincón, ni siquiera la luna se atrevía a brillar.

Otro alarido volvió a surgir de su interior, pero este era diferente, era menos humano, más demoníaco. Fue entonces cuando supo que por fin había vuelto.

– Cállate, puta. Vuelves a ser mía y esta noche vamos a divertirnos.

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